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22.7.11

La mitad de los niños españoles tienen sobrepeso





Afecta más a los chicos que a las chicas, a los pequeños que viven en las clases sociales más desfavorecidas y a los que disponen de consolas, ordenadores o DVD en su habitación




El 45,2% de los niños y niñas entre 6 y 9 años tienen sobrepeso u obesidad, un "preocupante" problema de salud pública que afecta más a los chicos que a las chicas, a los pequeños que viven en las clases sociales más desfavorecidas y a los que disponen de consolas, ordenadores o DVD en su habitación.



Esta es una de las principales conclusiones del estudio de prevalencia de obesidad infantil 'Aladino' (Alimentación, Actividad física, Desarrollo infantil y Obesidad), que ha hecho público hoy la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín.


El estudio, que recoge información de casi 8.000 niños y niñas de toda España, constata que, a pesar de los datos, el exceso de peso en la población infantil española se ha estabilizado en los últimos diez años.


El sobrepeso afecta al 26 por ciento de los menores (26,3% en niños y 25,9% en niñas), mientras que la obesidad llega al 19 por ciento (22% en niños y 16,2% en niñas). Los niveles de sobrepeso y obesidad infantil en las familias con menos recursos se sitúan alrededor del 48%, lo que supone casi ocho puntos más que el exceso de peso detectado en las familias con mayor nivel económico.Afecta más a los chicos que a las chicas, a los pequeños que viven en las clases sociales más desfavorecidas y a los que disponen de consolas, ordenadores o DVD en su habitación.






Fuente: Agencia EFE 11-7-2011


18.7.11

Menopausia y sobrepeso. ¿Es inevitable?













La menopausia no es la responsable de subir de peso. Sin embargo una de las creencias más extendidas es precisamente asociar menopausia con subir kilos, como uno de los síntomas más característicos.



La menopausia es un acontecimiento natural en el ciclo vital de la mujer. Marca el fin del ciclo menstrual y, por consiguiente, su capacidad para procrear.


Durante los años de fertilidad de la mujer, determinadas hormonas como son el estrógeno y progesterona fluctúan en un ciclo continuado para preparar el cuerpo a la menstruación, la concepción y el embarazo.


Cuando esta liberación continuada de estas hormonas disminuye, empieza la menopausia, esto ocurre generalmente en torno a los 50 años, o antes en el curso de una intervención quirúrgica de resección de los ovarios.






Síntomas


Los síntomas varían de una mujer a otra, van desde no notar prácticamente nada a algunos estados moderados e incluso severos. Los síntomas de la menopausia incluyen la ausencia del ciclo menstrual mensual, sequedad vaginal, sofocos, y alteraciones del estado de ánimo.


En razón de la baja tasa de estrógenos, se eleva el riesgo a padecer diversos grados de osteoporosis y enfermedades del corazón, razón por la cual se debe consultar con su médico sobre la posibilidad de un tratamiento de substitución hormonal.






¿Se aumenta de peso debido a la menopausia?


Para intentar reducir los síntomas habituales en la menopausia, sean leves, moderados o severos, las mujeres pueden, consciente o inconscientemente, modificar sus hábitos alimentarios, incorporando en ocasiones más cantidad, o centrándose en productos más calóricos, como pueden preferentemente los dulces, y también los salados.


No es la menopausia la responsable de la subida de peso. La subida de peso no es en sí un síntoma de la menopausia, es la consecuencia de adoptar medidas compensatorias a estos síntomas mediante una alimentación inadecuada.


Otra causa significativa es que con los años, todos tenemos tendencia a aumentar de peso. A lo largo de nuestra vida nos podemos encontrar a los 50 años, fácilmente con 10 kilos más de cuando teníamos 18 años. Las mujeres pasan por embarazos, y su capacidad de normalizar el peso no siempre es óptima. Vamos acumulando kilos de una manera progresiva, lo cual nos hace aceptar estos kilos de más que se producen a lo largo de los años. Es a los 50 años cuando nos damos cuenta del total de estos kilos de más que se han ido acumulando a lo largo de media vida, y es cuando nos preocupan realmente y como llega la menopausia, la hacemos injustamente responsable a ella. La situación empeora si los kilos adquiridos progresivamente a lo largo de media vida, se le suman los cogidos en el periodo menopáusico.






Nuestro metabolismo se ralentiza con los años


Otro factor importante es que la progresiva evolución del peso a la alza va ligada al metabolismo basal, es decir, la cantidad de energía requerida que necesitamos diariamente. Nuestros requerimientos energéticos disminuyen con el paso de los años, nuestra actividad metabólica cada vez es menor, por lo que a igual alimentación con el paso de los años engordamos. Debemos tener la precaución de revisar anualmente con un especialista qué cantidad de energía necesitamos y que alimentación es la más conveniente.






La solución


Si tenemos en cuenta lo que hemos dicho, hay solución. Debemos respetar que el paso de los años requiere que revisemos nuestra alimentación, en la que se deben reducir progresivamente el tamaño de las raciones. También debemos revisar el ejercicio que hacemos.


Hay que tener en cuenta que el ejercicio no es una opción, es una obligación que tenemos todos para mantener nuestro cuerpo activo, es el complemento ideal a una correcta alimentación.


Se deben tener en cuenta que los síntomas de la menopausia (sofocos, fatiga y estado de ánimo) no favorecen mucho a la práctica del ejercicio y si favorecen a buscar en algunos alimentos (que suelen ser los más calóricos) como una fuente de consuelo.


Una dieta equilibrada, un programa de ejercicio adecuado y el apoyo psicológico, se han revelado como la mejor forma para contrarrestar estos efectos.




15.7.11

NUEVOS TIPOS DE TRASTORNOS ALIMENTARIOS




Los estudios revelan que entre el 25% y el 35% de las personas que acuden a un centro para adelgazar, padecen un trastorno de la alimentación, diagnosticado o por diagnosticar.


Una persona que durante el día es inapetente, pero que a la noche se trasforma y no puede evitar el impulso irrefrenable de comer compulsivamente, aparentemente poco tiene que ver con la anorexia, que es el deseo obsesivo de conseguir un peso tan extremo que lo hace incompatible con la vida. Sin embargo estos síntomas tienen un nexo en común: hay presente un trastorno alimentario.


Cada vez son más las personas que llegan a la consulta con trastornos alimentarios, que no se ajustan a los cánones clásicos de trastornos alimentarios, como la anorexia y la bulimia, por esta razón se denominan: Nuevos tipos de trastornos de la conducta alimentaria. Destacamos los siguientes:


Trastorno por atracón


Puede afectar hasta el 50% de las personas obesas. Este desorden se caracteriza por ingerir grandes cantidades de comida en un corto espacio de tiempo, de manera desenfrenada o compulsiva, hasta sentirse negativamente hartos. Posteriormente aparece un sentimiento de arrepentimiento y vergüenza, que generalmente no va acompañado de estrategias compensatorias inadecuadas como el uso – o abuso de laxantes, vómito provocado o ejercicio físico intenso.


Síndrome del comedor de tarde-noche


La persona que padece este síndrome durante el día tiene comportamientos anoréxicos, no come prácticamente nada, pero cuando llega la tarde-noche sufre episodios de ingestas descontroladas. Con frecuencia no desayuna, o puede estarse la mayor parte del día comiendo muy poco, y es al final del día cuando su comportamiento cambia y come desenfrenadamente.


Más del 70% de las calorías se ingieren después de la cena, o en las horas anteriores. Después de cenar no pueden para de comer, y generalmente tienen apetencia por alimentos altamente calóricos, como dulces, frutos secos o bocadillos. En algunos casos, se levantan por la noche para continuar comiendo. Su origen de esta patología parece ser debida al estrés o a la ansiedad.





Comedores compulsivos


Adictos a la comida. Los comedores compulsivos no pueden dejar de comer, y lo hacen desenfrenadamente con todo tipo de alimentos, sin importar el orden. Son personas especialmente sensibles a la publicidad o a la visión de alimentos.






Anorexia y Bulimia atípicas


Son variantes de la anorexia y bulimia clásicas, pero que no cumplen todos los criterios de diagnostico. Se reconocen por una falta o exceso de peso no traumático, por la frecuencia de los atracones, y/o por la ausencia total o parcial de las estrategias compensatorias. Puede tratarse de personas que en etapas de desarrollo anterior manifestaron estos síntomas, total o parcialmente.


7.7.11

Trastorno por atracón


Trastornos alimentarios:


Más allá de las dietas



El concepto “dieta”, entendida como una situación temporal para bajar de peso, constituye uno de los mayores fracasos, y es la principal causa de la obesidad en las personas adultas.


  • Más del 50% de las personas que padecen obesidad cuenta con una larga historia de fracasos en las dietas.
  • Más del 70% de la población reconoce haber hecho alguna dieta.
  • El 95% de las personas que inician algún tipo de dieta, antes de 1 año la han abandonado.
  • Y es que cuando se abandona una dieta, a la corta o a la larga se recuperan todos los kilos más una propina.


¿Qué es un atracón compulsivo?


Para muchas personas un atracón es algo inofensivo, un desliz que ocurre de vez en cuando, un contratiempo entre cómodo e incómodo. Para otras constituye un serio problema ya que indica una falta de control sobre sus conductas alimentarias.

Buscando un nexo común en entre las posibles definiciones de atracón, diversos estudios examinan con detalle la experiencia de aquellas personas que padecen episodios de atracones compulsivos, mostrando en sus resultados que tienen como elementos comunes:






Unos pacientes reportan que el comportamiento de comer compulsivamente es provocado por cambios de humor disfóricos, como la ansiedad o estados depresivos, mientras que otras no son capaces de identificar los desencadenantes específicos, sino más bien una sensación inmediata de alivio que produce comer descontroladamente. Finalmente, también se explica una sensación de disociación, un deseo de adormecimiento, de buscar una desconexión.


Los pacientes con este trastorno padecen diferentes grados de obesidad, todos ellos coinciden en una historia de largos y repetidos intentos para perder peso y se sienten desesperadas por su incapacidad para controlar sus conductas alimentarias.


La percepción común es que su forma de comer, o su peso, interfieren las relaciones con los demás, con el trabajo, y en general, con la capacidad de sentirse bien. También sienten una sensación de auto-desprecio, disgusto por el volumen del cuerpo, ansiedad, depresión, y sentimiento de vulnerabilidad interpersonal.


Para hacer frente a esta intensa insatisfacción por el peso y la forma que ha adquirido el cuerpo, la solución siempre es empezar una dieta, la mayoría de las veces muy restrictivas, como evitar alimentos o bebidas, incluso saltarse algunas comidas.


La dieta induce a una sensación de privación que se resiente tanto a nivel fisiológico como psicológico, lo que se convierte el inicio de los atracones compulsivos, una respuesta espontánea del propio organismo, que puede acabar en crónico, por el esfuerzo continuado y obsesivo por bajar de peso.

El sentido de la vergüenza por no haber sido, una vez más, capaz de controlarse y el temor al aumento de peso puede ser tan fuerte como para dar lugar a medidas extremas, como el uso del vómito provocado, el abuso de laxantes, el deporte compulsivo, y un sinfín de métodos para adelgazar las mayoría de ellos sin ningún fundamento ni validez científica.

Los continuados intentos por recuperar el control, hace que fracasada una dieta, intentemos otra, que con el paso del tiempo se convierte en un ciclo autoperpetuante. Cada nueva pérdida del control sobre la comida supondrá un empeoramiento de su estado general y un aumento de la preocupación sobre el peso y la forma corporal.

Sólo con la interrupción de este ciclo autoperpetuante, el cuerpo tendrá la oportunidad de recuperarse a su nivel base.

Un correcto tratamiento contribuye a poner solución a este problema, que cuenta con un alto porcentaje de curación.





*  comer una gran cantidad de alimentos en un corto espacio de tiempo,
acompañada de una sensación de pérdida de control,

*  sentimientos posteriores de culpa, vergüenza, arrepentimiento e intenso deseo de no repetirlo.

30.6.11

Si quieres bajar de peso has de saber que…

Hacer una dieta es mucho más que bajar de peso,
es decidirse por un estilo de vida más saludable


Hacer una dieta es mucho más que bajar de peso, es decidirse por un estilo de vida más saludable. Comenzar un nuevo camino en la vida. No tener que estar siempre en el dilema entre comer lo que debo y lo que no debo. Es, sobre todo, una inversión a medio/largo plazo, para implantar nuevos y saludables hábitos de manera definitiva. Tus mejores aliados son el tiempo y la constancia. No hay atajos.


Debes aprender hábitos saludables, y también reglas especiales para cuando tengas un resbalón. Vive una transgresión no como un fracaso que indica el abandono de lo bueno que habías hecho, sino como una parada para reemprender el buen camino con más convicción.


Debes comprender cómo funciona la mente de la persona obesa, sus pensamientos, y sus malos hábitos, no solo en los kilos (obesidad) sino también la forma en que se ha llegado la ella (enfermedad). Si no entiendes la naturaleza del problema nunca podrás solucionarlo.



Es tan necesario aprender qué se debe comer y en qué cantidad como implantar y mantener un mínimo ejercicio

Es necesario aprender qué se debe comer y en qué cantidad. Pero es imprescindible implantar y mantener un mínimo ejercicio, es la única herramienta que nos garantiza que estamos optimizando nuestra actividad metabólica, que conduce al mantenimiento del peso normal.


Estar en el peso adecuado ayuda a vivir mejor en un mundo donde estar delgado es el ideal, y, sobre todo, fuente de bienestar y salud. Si estas bien contigo mismo/a, estarás bien con los otros.


Una buena dieta es aquella que no te hace pasar hambre, y, además te hace sentirte saciado.

Una buena dieta es aquella que no te hace pasar hambre, y, además te hace sentirte saciado. Lo primero evita que pierdas el control, lo segundo te da la tranquilidad de saber hacer las cosas bien.

 
Si comes menos de lo que debes, es cuestión de tiempo para que tu instinto de supervivencia se rebele y te haga comer en forma de tentación irresistible. De la misma forma que tu organismo reacciona con pánico ante la falta de oxigeno y de agua, también reacciona de la misma manera ante la falta de comida. No es que tengas falta de voluntad es que se trata de una cuestión de supervivencia, nuestro instinto no está programado para pasar hambre. La vida solo es posible con oxigeno, agua y energía. Nunca hagas dietas sin el asesoramiento de un equipo médico y nutricional.





De la misma forma que tu organismo reacciona con pánico ante la falta de oxigeno y de agua, también reacciona de la misma manera ante la falta de comida.

17.6.11

¿Cuántas horas está delante del televisor cada día?



Si la respuesta es un mínimo de dos horas, sepa que tiene mayor riesgo de diabetes tipo 2, de sufrir enfermedades cardiovasculares y de muerte prematura. Ante tales conclusiones, publicadas en un artículo de la revista 'Journal of the American Medical Asociation' (JAMA), los expertos recomiendan reducir el tiempo de esta actividad e incrementar el ejercicio físico.


En la actualidad, y según revela el estudio, los europeos dedican un 40% de su tiempo libre diario a sentarse frente al televisor; los australianos, un 50%. Esto significa que nos pasamos unas tres o cuatro horas 'pegados' a la 'tele'. En Estados Unidos, llegan a las cinco horas, casi una jornada laboral. Estudios previos ya apuntaban que esta forma de 'pasar el rato' estaba asociada con menores niveles de actividad física y una dieta poco equilibrada (muchos alimentos fritos, baja ingesta de frutas y verduras), tanto en niños como en adultos. Sin embargo, "no existía ninguna revisión de todos los trabajos publicados hasta el momento", afirma Anders Grontved, principal autor de este meta-análisis.


Después de evaluar ocho investigaciones de EEUU, Europa y Australia realizadas entre 1970 y 2011, los responsables de esta revisión del 'JAMA', de las universidades Southern Dinamarca y Harvard (Boston, EEUU), confirmaron que ver dos horas de televisón al día incrementa el riesgo de diabetes y de enfermedad cardiovascular y tres horas se relaciona con más posibilidades de sufrir muerte súbita. Además, "por cada dos horas adicionales, las probabilidades de padecer estos tres peligros aumentan un 20%, un 15% y un 13%, respectivamente".


Trasladando estos resultados a cifras más concretas de pacientes, por ejemplo en EEUU, los investigadores observaron que, de 100.000 personas que veían la televisión dos horas diarias, 176 tenían diabetes y 38 habían sufrido enfermedad cardiovascular.


Estos datos son "biológicamente convincentes y previsibles. Ver mucho la televisión se ha relacionado siempre con obesidad, malos hábitos alimenticios y un bajo nivel de actividad física, factores de riesgo de la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Además, otros estudios han relacionado situaciones análogas, como trabajar sentado, con mayor riesgo de diabetes", señala otro de los responsables de la revisión, Frank Hu, de la Universidad de Harvard.


Todo indica, tal y como concluye su compañero Grontved, que "un estilo de vida sedentario, especialmente, ver mucho la televisión, constituye un importante factor de riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular, pero cabe subrayar que es modificable" y así lo evidencian algunos trabajos.


Uno de ellos se realizó con 70 niños con un Índice de Masa Corporal (IMC) superior al normal, lo que indica sobrepeso y obesidad. "Después de reducir el tiempo que destinaban a la televisión y al ordenador a la mitad, a los dos años habían experimentado una significativa reducción del IMC [es decir, una disminución de su peso]", apunta Grotved, quien añade que sería necesario desarrollar más estudios en este sentido.


Fuente:
Laura Tardón

en
http://www.elmundo.es

10.6.11

¿Qué comeremos en el futuro?



¿Qué comeremos dentro de 10 años?:
Nuevas tendencias alimentarias


En estos tiempos de cambios, la tendencia conduce a una alimentación más consciente y cercana, más igualitaria y fresca


Instituciones investigadoras estadounidenses, las denominadas "think tank", especializadas en alimentación y mercados han concluido qué deparará a la alimentación la década que conduce al año 2020. Según los especialistas, regresa la práctica casera de conservar alimentos, el varón se afianza en la cocina, las cestas de la compra se llenarán a diario y con productos locales, el consumidor exigirá información nutricional, será más osado en nuevos sabores, se ayudará de las nuevas tecnologías para comer en casa y para hacerlo fuera de casa, y valorará los pequeños detalles tanto en la elección de los alimentos como en la preparación y el servicio de los mismos.

Vuelven las latas y conservas caseras

La seguridad alimentaria, el regreso del valor de lo casero y auténtico y un mayor conocimiento y control de los productos motivan que costumbres que parecían perdidas y se rechazaron por añejas se reintroduzcan en los modos del siglo XXI. Conservar alimentos de manera casera se afianza como una práctica aplaudida e imitada. Para hacerlo bien, se deben conocer las claves de las conservas, la técnica del baño María, la elección de las tapas y cumplir unas indicaciones generales para evitar cualquier riesgo de toxiinfección alimentaria.

El varón se pone el delantal

La alimentación familiar ya no es en exclusiva responsabilidad femenina, al menos así lo sugieren las nuevas tendencias. Si bien el varón ocupó el espacio del cocinero profesional que abandonó la mujer en el siglo anterior, en este entra con fuerza en las preparaciones alimentarias domésticas. Las cocineras rechazaron el oficio porque, según describió el director y guionista de cine Joaquín Oristrell en Dieta Mediterránea, "necesitaban huir de la cocina para reivindicar su espacio en la sociedad". Ahora el hombre entra en los fogones familiares porque en ellos también encuentra su espacio social. Las familias del siglo XXI son tan diversas, que los roles y las funciones domésticas no se discriminan por género.

Lo local y lo auténtico cobra valor

El término local alcanza en su concepción un grado más allá que la mera definición geográfica. Incluye independencia, autenticidad y equilibrio. Por eso, esta década aupará a las personas emprendedoras y premiará productos sencillos, sin estridencias. Esta tendencia está en consonancia con la corriente Slow food, pero no se reduce a ella. El término "local" alude a Bio, incluye la ganadería y agricultura biológica y, con ellas, los alimentos ecológicos.

La información nutricional y energética es básica

Las campañas contra la obesidad infantil y la adulta, las alertas por las consecuencias mortales de una mala alimentación y la necesidad de dietas sanas y equilibradas han evidenciado que el consumidor necesita información sobre el valor energético y nutricional, que le permita evitar cometer errores y le ayude a contar calorías con facilidad. En los próximos años, van a proliferar los restaurantes saludables, dirigidos por cocineros-dietistas o formados para "difundir la alimentación saludable", tal y como apunta Joxe Maria Aizega, director de la Fundación Basque Culinary Center (BCulinary), que cuenta con una Facultad de Ciencias Gastronómicas y un Centro de Investigación e Innovación en Alimentación y Gastronomía.

La alimentación: muy interesante para las nuevas tecnologías

Dónde comer, dónde comprar alimentos, dónde encontrar los mejores mercados. Descubrir lo último en cocina exótica o el local que sirve una dieta libre de grasas trans y cocina recetas sin gluten. Ya es posible obtener esta información a la carta en el móvil de manera inmediata y será más sencillo aún. Los próximos años proliferarán las aplicaciones especializadas que responderán a demandas muy concretas sobre tipo de productos y su origen, dónde comprar los ingredientes para las recetas que se seleccionan, un cálculo inmediato de calorías del plato que se cocina, etc. La búsqueda de recetas y el asesoramiento de menús en los soportes digitales es un hecho, pero este hábito se ampliará a todo lo relativo a la alimentación.

Los detalles marcarán la diferencia

En coherencia con la demanda de información del consumidor y con las herramientas que permiten la inmediatez y la atención a demanda, el acercamiento al cliente marcará la diferencia. La mentalidad corporativa será una suma de detalles. Se escucha la voz del consumidor y se atiende a su solicitud, ya que es una reclamación fundamentada que ayuda a mejorar a quien la atiende.

La compra fresca se hará a diario

El regreso a lo auténtico y a pautar el tiempo en beneficio propio ha conducido a la crisis de las prisas y a los logros mayúsculos, como valorar la alimentación como eje de la salud. Esto se traduce en la alimentación como un redescubrimiento de viejos oficios y viejas costumbres. Comprar la carne fresca al carnicero del barrio, el pan auténtico elaborado con levadura madre y charlar con el hortelano mientras se adquieren las verduras conformará la imagen idílica. Vuelve el tiempo de los alimentos de temporada.

La alimentación, una asignatura escolar

Impartidas por cocineros de renombre y expertos en nutrición, la asignatura de alimentación y cocina comienza a encontrar su hueco en los planes de estudio. Por el momento, la alimentación es una disciplina transversal y se multiplican iniciativas como los huertos escolares y las aulas de padres, pero la década que se estrenó el pasado enero le va a otorgar un peso más importante.

La búsqueda y aceptación de lo nuevo

La legislación específica, el compromiso de la industria, las instituciones expertas y el aumento de investigaciones y conocimiento empírico han logrado un nivel de seguridad alimentaria loable. Mejorará, pero sin duda hoy protege al consumidor. Desde la confianza en el mercado, el consumidor será atrevido y estará abierto a alimentos novedosos y exóticos, a cocinas alternativas como la de ensamblaje o lejanas, como la japonesa.




Como adelantó a Eroski Consumer Antonio Duch, director de la Unidad de Investigación Alimentaria de AZTI-Tecnalia, "los alimentos actuales son diferentes porque el consumidor es diferente". La década actual confirmará lo apuntado a comienzos del siglo XXI: el consumidor determinará el mercado, un consumidor cada día más formado y con un criterio más riguroso. (Fuente Erosky consumer)