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29.4.11

80 Engordamos con el cerebro




Cuando nos sentamos a la mesa, la cabeza manda más que la boca, y se convierte en la torre de control que dirige nuestra conducta alimenticia.


Cuando se trata de comer, la parte más primitiva de nuestro cerebro, esa que compartimos con la mayoría de los animales, lo tiene claro

"Mas vale que sobre que no que falte"

La frase esta justificada, si tenemos en cuenta que la comida es imprescindible para mantener el equilibrio metabólico y disponer de la materia prima y la energia necesarias para que podamos funcionar.













Esta respuesta biológica ancestral, imprescindible durante millones de años para la supervivencia de los seres humanos, no contaba con que pasásemos de la incertidumbre de buscar sustento durante varios días a tener permanentemente a nuestra disposición frigoríficos y despensas a rebosar.





Hoy día, nuestra voracidad natural, unida a un estilo de vida sedentario, se ha traducido en resultados desastrosos. Las cifran son espectaculares, cada año mueren 150.000 personas de forma prematura a causa de su obesidad.





La obesidad es el gran mal de hoy. Nuestra voracidad, entendida como mecanismo biológico primario de supervivencia, y la vida sedentaria actual, ha provocado que más de la mitad de nuestra sociedad, o padezca sobrepeso o padezca obesidad.



Nuestras células grasas, adipocitos, cuando consumimos la misma energía que gastamos, estas células no se expanden. Pero si ingerimos más de lo que quemamos, la grasa extra se acumula en los adipocitos y comenzamos a engordar.
    • Una dieta con exceso de grasas y azúcares, no solamente favorece la obesidad, sino que aumenta, también la voracidad. Cuanto más comes, más hambre tienes.
Las personas no sólo comemos para saciar nuestro apetito. Engullimos por puro placer y con demasiada frecuencia para canalizar tensiones emocionales.

El poder adictivo de la comida


El problema es que "aprendemos" a gratificarnos engullendo y cada vez necesitamos mas para sentir lo mismo. Es decir, nos hemos vuelto adictos a la necesidad de sentir el estómago lleno, y cada vez necesitamos más para sentir lo mismo.

Si nos acostumbramos a comer en exceso grasas y azúcares, acostumbramos el organismo a una cantidad excesiva, que cuando se intenta reducir (mediante una dieta) se experimentan auténticos síndromes de abstinencia.


  • Frases que pueden ayudar a las personas que están en su camino de recuperación a los buenos y saludables hábitos.


Lo que hoy te parece el mayor sacrificio, mañana será tu mayor recompensa.

Un tropezón no es caida.

Perder una batalla, no significa que la guerra este perdida, la guerra se gana a base de batallas.

Lo que determines hoy, que sea hoy, no lo dejes para mañana, por mucho que te lo pida el cuerpo.

Un gran viaje comienza con un pequeño paso.

No ames lo que eres, sino lo que puedes llegar a ser.

No se sale adelante celebrando éxitos, si no superando fracasos.

No te dejes llevar por lo que quieres en el momento, y dejes a un lado lo que has querido por siempre.

Ningun soñador es pequeño ni ningun sueño es demasiado grande.

Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.
Las actitudes son más importantes que las aptitudes.













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