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30.10.08

La obesidad: epidemia del Siglo XXI


No tratar la obesidad a tiempo reduce entre 15 y 20 años la esperanza de vida de los pacientes, debido a complicaciones asociadas a la enfermedad como la diabetes mellitus, hipertensión, elevación no controlada del colesterol y triglicéridos o enfermedades cardiacas y coronarias.



Decálogo para prevenir la obesidad


El sobrepeso es una

epidemia emergente

en este siglo

Tras la celebración de su VIII congreso nacional en Valencia, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria ha elaborado un documento de consenso titulado “Propuestas para la prevención y el abordaje de la obesidad en España”.



La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos internacionales han calificado la obesidad como epidemia emergente del siglo XXI por las dimensiones adquiridas a lo largo de las últimas décadas, su impacto sobre la morbi-mortalidad, la calidad de vida y el gasto sanitario.


En España la prevalencia de obesidad en la población supera el 15% y alcanza cifras del 30% y más en el colectivo de edad avanzada. Este fenómeno es más importante en población femenina y afecta particularmente a los sectores menos favorecidos de la sociedad, siendo especialmente preocupante la evolución de la prevalencia de obesidad infantil en nuestro entorno.


Se trata de un proceso crónico de difícil solución terapéutica, por lo que existe un amplio consenso en dar prioridad a las acciones preventivas.

Tomando en consideración el reto que supone lo expuesto, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria en el marco de su VIII Congreso Nacional ha considerado oportuno plantear una reflexión sobre el problema de la obesidad y su posible abordaje integral a través de las aportaciones propuestas por su comité científico.


Las distintas sesiones de trabajo han generado una serie de ideas y propuestas que quedan sintetizadas en el presente decálogo:


1.- La obesidad es un proceso caracterizado por un exceso de grasa corporal condicionado por factores genéticos y adquiridos, incluyendo estilos de vida y otros determinantes ambientales.


2.- Existe una predisposición genética actualmente difícil de determinar que afecta a un tercio de la población en la cual favorece el acúmulo de grasa y la resistencia a su pérdida. Es necesario seguir profundizando en la investigación de este sustrato condicionante.


3.- La dieta es un factor crucial en la aparición de este fenómeno, interviniendo factores relacionados con la ingesta energética, la composición cualitativa, la frecuencia de consumo, el tamaño de las porciones y la distribución de las raciones a lo largo del día que genera un balance energético excesivo que se acumula en forma de grasa.


4.- La producción de alimentos por parte de la industria alimentaria y su posterior elección está condicionada por las necesidades, actitudes y preferencias (demandas espontáneas o inducidas) de los consumidores. Esta dinámica ha favorecido la disponibilidad de alimentos de alta densidad energética y fácil adquisición y consumo.


5.- La mecanización de la sociedad ha propiciado un menor gasto energético en las tareas diarias y un aumento considerable del tiempo dedicado a actividades sedentarias con una disminución del tiempo dedicado al ejercicio físico, inducido fundamentalmente por los cambios tecnológicos, sociales y del entorno.


6.- El índice de masa corporal es el indicador más adecuado para la tipificación de la obesidad en la población adulta desde el punto de vista clínico y epidemiológico. En población en fase de crecimiento resulta más apropiado por su variación con la edad, utilizar los percentiles del índice de masa corporal específicos por edad y sexo (el z-score o el índice de masa corporal relativo se utilizará en el seguimiento) como cribado, tanto para el sobrepeso como para la obesidad.


7.- El tratamiento de la obesidad requiere un planteamiento a largo plazo con un enfoque multidisciplinar que contemple intervención dietética, prescripción de actividad física y cambios de conducta mantenidos en el tiempo, con apoyo psicológico, sanitario y social.


8.- Teniendo en cuenta la dimensión del problema, sería necesario crear una dinámica asistencial que permita el tratamiento integral de la obesidad en todos los niveles asistenciales.


9.- La prevención primaria de la obesidad debe iniciarse desde la etapa preconcepcional y fundamentalmente en la edad pediátrica priorizándose en la población de riesgo (peso excesivo al nacimiento; padres obesos y especialmente los niños con sobrepeso). En los adultos debe prestarse especial atención a los siguientes periodos de riesgo: embarazo, menopausia, cese de hábito tabáquico, interrupción de actividad física regular e ingesta de algunos fármacos.


10.- La obesidad es una enfermedad y como tal debe ser percibida a nivel individual y colectivo. Deberían priorizarse las intervenciones comunitarias que favorezcan la elección y adopción de conductas alimentarias y de actividad física más saludables con implicación e interrelación de todos los agentes sociales relacionados con el problema.

17.10.08

¿Cómo de grande es un bocadillo pequeño?

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La ingesta compulsiva. Una forma de adicción

Comer por ocio o placer es una conducta que se pierde en la noche de los tiempos. Sin embargo, a partir de la industrialización de la alimentación, la comida rápida, la ansiedad, y el estrés, ha surgido un nuevo problema: la dependencia de la comida, como elemento catalizador de los principales estados de ánimo, positivos o negativos. Se trata de un trastorno que recibe el nombre ingesta compulsiva.

Este trastorno se caracteriza porque la persona no es capaz de controlar sus impulsos con la comida, lo que le a acarrea una serie de graves consecuencias en la salud y en las esferas personal, familiar, profesional y social. Viene a ser, por tanto, un trastorno progresivo, que podríamos caracterizar por


a) una ocasional o continua pérdida de control sobre los alimentos,

b) una exagerada preocupación por la comida y por tenerla cerca,

c) pensamiento irracional sobre la comida,

d) que continúa haciendo la conducta, a pesar de sus adversas consecuencias.









5.10.08

El fin del principio

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El columpio de Mireia. (mas información ver elgranproposito.blogspot.com)
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No le des más vueltas, no insistas
en hacer por tu cuenta algo que repetidamente te ha fallado.








"Adelgazar no es ni fácil ni rápido.
Y para conseguirlo no sirven trucos mágicos".



La obesidad es un problema sanitario a nivel mundial. Estamos en una epidemia, en la mayor parte del mundo.



Las consecuencias de la obesidad son graves, porque están relacionadas con la aparición de diferentes enfermedades degenerativas, que son las principales causas de muerte en los países desarrollados.


Una persona sana y con un ligero sobrepeso puede ser tratada por un diplomado en nutrición. Una persona con obesidad debe realizar su tratamiento bajo control médico.


El tratamiento debe ser individual. No se puede extrapolar el tratamiento de una persona a otra. Una dieta que le sirve a una persona, no tiene porque servirle a otra, incluso puede engordarla.



Todo lo que no sea un control riguroso, individual y periódico, junto con la actividad física, todo lo demás es una dieta milagro.