Páginas

30.8.08

Dieta: Una hazaña

*******************************************

  • COMPULSIÓN

Impulso irracional, irresistible y repetitivo por realizar un acto contrario a la razón, que produce ansiedad creciente y obsesiva.

  • OBSESIÓN

Idea, impulso que se apodera del estado de ánimo de la persona dominándola por completo y provocando un estado de temor, ansiedad y angustia generalizada.

  • Ingesta compulsiva: obsesión por comer lo no permitido

Momento de descontrol en los que se ingiere una gran cantidad de alimentos (especialmente aquellos que no están permitidos).

Se come, aún sin hambre.

Comer compulsivamente es ingerir grandes cantidades de comida, acompañado de una posterior y desconcertante sensación de pérdida de control. La persona que padece esta enfermedad mezcla estados de ánimo con la comida. Se llega a asociar los cambios emocionales (buenas noticias, malas noticias, ni buenas ni malas noticias) de forma inevitable con la comida.

  • Las sobreingestas al final se hacen a escondidas, y van acompañadas de sentimientos de culpa, vergüenza, estados depresivos… enojo con uno mismo, por no haber sabido evitarlo. Hemos dicho “al final”, porque no siempre los episodios de sobreingestas se han vivido como una pesadilla, al principio se preparaban y se veían como algo gratificante, normalmente antes de aparecer obesidad.

En los estados avanzados, comer compulsivamente significa tratar de llenar un vacío con comida, un vacío que no llega nunca a llenarse, se come hasta que se llega a la plenitud extrema, ante lo cual la persona abandona por pura incapacidad para comer más, y se siente frustrada por no haber conseguido la sensación placentera, que en los estados iniciales de la enfermedad se tenían.

Las sobreingestas pueden manifestarse de dos maneras:

  • Atracón: grandes cantidades de alimentos en un tiempo reducido.

  • Picoteo: se va “picando” entre comidas, a lo largo de todo el día.

Entre las consecuencias de la ingesta compulsiva es entrar en una dinámica de fluctuaciones de peso, estas fluctuaciones al final siempre acaban siendo al alza, es decir, que una bajada de peso, va acompañada de una recuperación de todos los kilos, más unos cuantos de propina. Otra consecuencia es el aislamiento, y la evitación de las relaciones, con una clara repercusión en la autoestima y en la autoconfianza.

Comer compulsivamente puede ser una estrategia para afrontar estados emocionales, y también una manera de afrontar situaciones vividas como altamente estresantes. Se produce una confusión entre la sensación de hambre y la sensación de estrés. La persona presenta una dificultad (o una incapacidad) afrontar situaciones que se presentan (al principio ocasionalmente, y luego diariamente), esta sobreactivación se traduce en una única respuesta: comer compulsivamente.

Comer compulsivamente también tiene la función de “desconectar”, de la ansiedad, del aburrimiento, de la soledad, de los enfados, de los conflictos internos y externos, resultantes de la vida diaria.

  • Las sobreingestas también son favorecidas por el seguimiento de dietas altamente restrictivas, que aumentan la ansiedad, y, en los momentos que la persona baja la guardia (con frecuencia los fines de semana) desembocan en la ingesta de grandes cantidades de comida, muy especialmente en los alimentos que la dieta prohibía (dulces, pastas…).

La ingesta compulsiva, no es un problema de falta de voluntad (autoinculpación insistente de la persona que padece este problema), por lo tanto, no se puede superar “poniéndole ganas”. La persona sufre mucho, ya que siente que no puede controlar esta parte de su vida, que la comida se les mete en la boca sin apenas darse cuenta.

Por lo tanto, es necesario reconocer el problema, entenderlo como una enfermedad y solicitar ayuda en una unidad médica especializada en este problema.

  • La ingesta compulsiva es el trastorno de la alimentación que ha crecido más en los últimos años, y es la causa central de la irrupción de la obesidad como epidemia del siglo XXI.

  • Paradójicamente, no ha sido reconocido como enfermedad, hasta hace pocos años.

  • Un 5% de la población padece este problema, pero si nos centramos en la población con sobrepeso y obesidad, el porcentaje se supera el 50%.

6.8.08

Elecciones diferentes


Las reacciones, los actos obsesivos, los repetimos una y otra vez, como si estuvieramos inmersos en una montaña rusa, donde no se puede hacer otra cosa que esperar a que pase lo que esta marcado. Por exagerado que sea.

Y ahí reside el reto: cambiar tus reacciones normales, cambiar tus hábitos, arriesgarte y hacer elecciones diferentes. Si no consigues la consecuencia que querías, cambiala una y otra vez hasta obtener finalmente el resultado que deseas.





Cuando no te gusta una persona, puedes apartarte de ella. Cuando no te gusta un grupo de gente, te puedes apartar de él.

Pero si no te gustas a ti mismo, no importa adónde vayas, siempre estarás allí.

Para evitar tu propia compañía necesitas tomar algo que atonte, que aparte tu mente de ti. Quizás el alcohol te ayude. O quizás alguna droga. Puede que la comida: sólo comer, comer y comer.

Pero el maltrato de uno mismo puede llegar a ser mucho peor que todo esto. Hay gente que realmente se odia a sí misma. Se autodestruye, se mata poco a poco, porque no tiene la sufiente valentía para hacerlo de golpe.

Son tus hábitos (tus reacciones) las que te hacen sentirte muy desdichado o muy feliz.

Tus reacciones son la clave para tener una vida digna. Si eres capaz de aprender a controlar tus propias reacciones, entonces podrás cambiar tus costumbres (tus hábitos), y cambiará tu vida.





2.8.08

No es el qué, es el cómo




















Hay cambios estéticos y cambios vitales. Si lo que hay que cambiar es un detalle estético (como exiliar un pequeño michelin alojado en la cartuchera, o depilarse), el remedio tiene una fácil y mecánica solución. Pero si lo que hay que cambiar es un problema acumulado en años de desencuentros (como la obesidad) lo que hay que hacer es un cambio vital. Una transformación. Hay que desaprender determinadas conductas, reaprender otras y aprender nuevas.
Evelyn tiene un problema con su peso, todos los días los empieza con un firme deseo: hacer su dieta. Pero cada día fracasa. Cada vez que intenta comer menos... al final come más. Esconde comida. Su forma de vivir favorece un ambiente obeso. Mientras viva en un ambiente obeso, ella será obesa. Pero conocerá a una persona (una abuelita), que le hará cambiar su vida.



En la década de los 80 y los 90… millones de personas que padecían sobrepeso y obesidad se vieron azotadas por una terrible pesadilla: pastillas de anfetamina y tiroides que se distribuían por canales de muy dudoso origen. Eran pastillas – milagro, se podía comer de todo… y adelgazabas !!!!! El resultado fueron millones de personas que consumieron durante un tiempo un compuesto químico… que les descompuso su metabolismo para toda la vida… … y los kilos que perdieron, los recuperaron con asombrosa facilidad… más unos cuantos de propina… Muchas… demasiadas personas… que padecen obesidad aún las recuerdan.

Aquí en nuestro país fue un fenómeno social, circulaba de mano en mano la hojita con el nombre del establecimiento que te las enviaba por correo. Habían colas… las consultas estaban llenas a rebosar… por unos años estas pastillas-milagro se convirtieron en el oasis de la obesidad.













Conclusión: No hay que ser tan execesivos